miércoles, 30 de marzo de 2011

los pibes del barrio.

El otro día me acordaba de los pibes del barrio. Y se me apareció ahí "El Bombín". Laaargo como siempre, con su bicicleta de cross con carenado, esas que tenían una palanca de cambio al medio, y un asiento bananita con repaldo, de tapizado con brillante plastificado. Todo un desafío a las leyes actuales que protegen la integridad de los niños prohibiendo el tolueno y los vehículos sin cinturones de seguridad.

Se me hace que El Bombín siempre iba a tercero en la escuela. Era como tres o cuatro años más grande que yo, pero siempre fue largo. Largo y flaco. Tal vez por eso le decíamos bombín, como un inflador de bicicletas, no sé.

Nosotros fuimos creciendo, pero El Bombín siempre lo recuerdo en tercero.

Era vivo El Bombín. Les ponía un nombre a todos. Al Mauricio que era tartamudo, le decía Miliki o Metralleta. Al Fede, le decía Luppi, a mi no me acuerdo, pero seguro un nombre tenía.

Tenía una hermana que iba a ser reina de la Vendimia. La Mónica. Todos los años que el bombín iba a tercero ella iba a ser candidata. Me acuerdo que una vez la vi en un Carrusel, tirando uva y que me guiñó el ojo y todo. Primero iba a ser de Godoy Cruz y después Reina Nacional. Dicen que era re linda. Yo no sé porque no entendía de esas cosas todavía. Pero me dio uva.

También tenía un papá, que me era parecido a Minguito. Tenía un Renol 12, pero el de los focos enteros, no el de los dos circulitos que llegaron después, cuando empezaron a ser de plástico. Era verde oliva, y después de unos años empezó a mutar hacia otros destinos cromáticos, producto de la falta de cataforesis, diría alguien experto en publicidad de los fiat de los años 80.

De la mamá del Bombín no me acuerdo mucho. Capaz que trabajaba en la Municipalidad, o era maestra, como la mayoría de las madres que trabajaban en ese entonces, como la Marina, o la vieja de la Silvana y la Laurita. Esas que el papá tenía una camioneta con quesos y cosas ricas.

Si alguien ve al Bombín que me avise. Tal vez en estas tardes de otoño se siente todavía en la parecita de la entrada, a esperar al viejo que algunas veces llegaba en un unimog, o al tío que andaba en bici de carrera. Tal vez esté con su primo, ese que tenía una pata más larga que la otra y caminaba como en subibaja. Me lo imagino tomándose un yerbiado. Seguro que ahora fumándose un pucho, con ese aliento frío que entra en Godoy Cruz las tardes de otoño, ese que exhala el humo del tabaco, junto al vaporcito de adentro, con olor a melancolía.

lunes, 7 de marzo de 2011

Evolución de las especies

El fin de semana, un comentario de mi suegra me hizo caer en la cuenta. Cuando tenés más de 30, lo de la panza, no es porque sí, por los años, por los asados, por la vida sedentaria o lo que sea. La razón es mucho más estratégica. Es la mejor forma de poder apoyar a nuestros pequeños cuando los tenemos en brazos!

lunes, 14 de febrero de 2011

ostracismo

desde que este año comenzó he estado (y sigo) en período de ostracismo digital. algo me dice que estaba un poco intoxicado de tanta red social, blog y demás.

martes, 18 de enero de 2011

ciudadano promedio cruzando la calle.

las noticias muestran ciudadanos promedio en distintas fechas que sufren accidentes cruzando las calles. Los vemos a diario, con su trotecito de tres pasos, que a duras penas les da para llegar a la mitad, y despues el paso ligerito para llegar al otro lado. Muchas veces gorditos. Muchas veces con niños. Siempre por la mitad de la calle. Siempre saltando la cerca prohibida, ignorando el paso de cebra, el cartel de advertencia, el semáforo peatonal, los carabineros, las sanas costumbres y cualquier intento de institucionalidad civilizadora que pueda ser ignorada, evadida, omitida. Total, es un segundo nomás, a mí qué me va a pasar.

lunes, 17 de enero de 2011

los días y nosotros

Ni me di cuenta y ya casi estoy en los últimos días de enero de 2011. En qué momento se me acabó el año? Digo, el 2010. 
No sé si fue cuando dejé para unos días después, lo que pensaba escribir en mi blog. O habrá sido entre esa llamada a un amigo que no alcancé a hacer porque tenía una reunión de trabajo y el mail que se quedó en el borrador en blanco, sólo con el nombre de papá en el encabezado. 
Sólo cinco minutos para pensar. Sólo cinco a la semana. Ese es mi propósito 2011, antes que se acabe el mes para hacer planes y buenas intenciones. Un posteíto de nada cada semana, como para sentir que además del trabajo y la familia, también hay tiempo para seguir 1,2,3 probando. 

martes, 21 de diciembre de 2010

Angry Birds: ¿Jugando a ser terroristas?


OK, me dejé llevar por la moda de Angry Birds. Anoche estaba a la 1 de la mañana, gastando las últimas energías de la batería de mi celular, sentado en el baño,  y con las piernas acalambradas, pero no me podía levantar. Tenía que pasar ese nivel, y cada pajarraco reventado sin lograrlo era una más, y una más.

Estaba a punto de enojarme y miré las plumas volar, y pensé en cómo inmolaba los pajaritos, tratando de derribar las fortalezas de los cerdos, que sonreían impunes ante mis malogrados intentos.

De pronto, una suerte de epifanía o de iluminación me mostró una nueva dimensión de este famoso jueguito. Millones de personas en el mundo estamos inmolando pajaritos como quien inmola terroristas para derribar torres gemelas!!!! 

Me costó  admitirlo porque por principio rechazo cualquier forma de violencia, pero en el fondo es la misma situación. El pobre pajarito inocente que entregando su vida por una causa mayor, logrará vengar a los suyos de esos cerdos capitalistas que se resguardan en sus rascacielos fortificados. ¿Eso en sicología no se llama proyección? 


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Temporada de Cerezas

Siempre que llega diciembre, vuelvo a pensar en las cerezas. Hay quienes prefieren las frutillas, los berries de cualquier tipo, o los duraznos. A mi me gustan las cerezas.
Debe ser porque son un flashback a mi infancia en un barrio que terminaba en una finca llena de cerezos. Finca inevitablemente asaltada año tras año, generación tras generación de vecinillos ávidos de ese sabor que teñía de rojo las carcajadas agitadas. Carcajadas que escapaban furtivamente como furtivamente habían escapado de algún escopetazo al aire. Siempre un cuidador perro del hortelano, de esos que no comen ni quieren dejar comer.
Hoy la finca ya no está. Está por supuesto el infaltable mall a cielo abierto, con cientos de vistosos negocios y tiendas para todos los gustos. Las calles pavimentadas. Y guardias pero que no disparan al aire. No disparan. Seguros de la civilidad de las miles de familias que recorren los negocios los fines de semana. Y que por supuesto, no roban cerezas como lo hice yo con mis amigos. Pero esa es otra historia anestesiada.
Por eso me gustan las cerezas, y como alguien me dijo por ahí, mejor si son maduras. Y robadas.